Voltearla y revertirla: La conciencia que somos todo
Curaduría: Amy Rosemblum Artistas: Carmen Vicente (Ecuador), Sethembile Msezane - Sudáfrica, Astrid González - Colombia









Rosenblum-Martín presenta un proyecto que enlaza saberes afroindígenas, medicina ecológica y prácticas espirituales para imaginar futuros regenerativos. La muestra reúne a artistas-mujeres-medicina cuyos lenguajes visuales y performáticos buscan interrumpir el epistemicidio moderno y reivindicar conocimientos comunitarios del Afropacífico, África Austral y los Andes. La curaduría entiende el arte como una fuerza de reparación que combate violencias históricas, raciales y ambientales. A través de rituales, cosmologías y lenguajes ancestrales, las obras proyectan una crítica a la colonialidad y a las ficciones modernas que desvinculan al ser humano de la naturaleza. La Revolución Haitiana funciona como eje simbólico para pensar liberación, resistencia y re-indigenización en clave transcontinental. La exposición propone un campo de transformación donde arte, espiritualidad y memoria colectiva actúan para restaurar vínculos con el planeta y con lo comunitario.
Premio XVII Bienal. Carmen Vicente.
La noche bella no deja dormir
Curaduría: Gerardo Mosquera / Artistas: Sandra Cinto - Brasil, Rember Yahuarcani- Perú, Christian Proaño-Ecuador.


Este año se cumplen 130 de la caída en combate del héroe nacional cubano el 19 de mayo de 1895 en Dos Ríos, en el oriente de Cub a. José Martí había desembarcadoen la isla procedente de Haití, en una de las expediciones que organizó para iniciar la última guerra de independencia contra España. Lo acompañaba el general Máximo Gómez, la gran figura militar de las guerras anticolonial es cubanas, y otros revolucionarios. Los cubanos tenemos la suerte insólita de que nuestro héroe nacional no es un caudillo a caballo sino un humilde poeta romántico, y un pensador anticolonial y latinoamericanista. Hoy que se habla tanto de la modestia de José Mujica, debería conocerse más la de Martí. A los diecisiete años sufrió prisión con trabajos forzados antes de ser deportado a España. La mayor parte de su vida la pasó en pensiones en Nueva York y en varios países de América Latina, moviéndose mucho. Vivió poco tiempo en Cuba porque siempre lo deportaban por su actividad independentista, pero a ella consagró su vida, dejando de lado a su familia y a una extraordinaria vocación literaria, algo que le reprochó Rubén Darío. Pero así y todo escribió muchísimo: poesía considerada un precedente del modernismo literario , artículos, crónicas, discursos, columnas en periódicos, correspondencia muy copiosa, y hasta editó una revista para niños. Pete Seeger puso sus versos a la música de Guantanamera, y desde entonces se cantan por todo el mundo. Martí llevó un diario de campaña de Cabo Haitiano (lugar de partida de la expedición) a Dos Ríos. Es un documento extraordinario. Describe l as incidencias del inicio de la guerra en un lenguaje sintético y lleno de re sonancias, que np odría considerarse un antecedente de Isaac Babel, Ernest Hemingway y Ju an Rulfo. Expresa la emoción de Martí ante el comienzo de la lucha, su vivencia en la manigua insurgente, y al redescubrir el paisaje cubano. Lo hace con singular belleza, de un modo mu y personal, a la vez realista y poético. Una de sus páginas más memorables corresponde al 18 de abril, un mes antes de morir de un balazo en su bautizo de fuego. Gómez había in tentado impedir que combatiera, pero Martí se negó, preocupado d e que se le conside rase un capitán araña ”, en una decisión que todavía lamentamos los cubanos, un gesto trágico, como en un cuento de Jorge Luis Borges. Anochece, la tropa arma campamento en el monte, y Martí escribe:
La noche bella no deja dormir. Silba
el grillo; el lagartijo quiquiquea, y su
coro le responde; aún se ve, entre la sombra, que el monte es de cupey y de
paguá, la palma corta y espinuda; vuelan despacio en torno las animitas; entre
los ruidos estridentes, oigo la música de la selva, compues ta y suave, como de
finísimo s violines; la música ondea, se enlaza y desata, abre el ala y se posa,
titila y se eleva, siempre sutil y mínima: es la miríada del son fluido: ¿qué
alas rozan las hojas?, ¿qué violín diminuto, y oleadas de violines, sacan son, y
alma, a las hojas?, ¿qué danza de almas de hojas?
Es un texto poético de gran belleza y una descripción sonora y visual del monte cubano, llena de emotividad hacia la tierra reencontrada tras una larga ausencia. Esta relación se rescribe directamente, a escribe directamente, a menudo en el momento mismo en que se menudo en el momento mismo en que se experimenta. Es unexperimenta. Es un apunte del natural que contrasta con la situación bélicaapunte del natural que contrasta con la situación bélica en en la que fue creado. El poeta la que fue creado. El poeta coexiste con el guerrero improvisado y valiente, secoexiste con el guerrero improvisado y valiente, se impone: la belleza de la noche impone: la belleza de la noche montaraz de su tierra le impimontaraz de su tierra le impide el descanso, lo de el descanso, lo abraza, yabraza, y, quizás, lo encamina también a , quizás, lo encamina también a la muerte. Otro poeta, José Lezama Lima, la muerte. Otro poeta, José Lezama Lima, desencadenó en imágenes su percepción dedesencadenó en imágenes su percepción de los los ““jardines invisiblesjardines invisibles”, ”, y barrocos, y barrocos, de la de la ““noche insularnoche insular”. ”. En la canción Noche cubEn la canción Noche cubana ana otro poeta más, el cantauotro poeta más, el cantautor tor César Portillo de la Luz, escCésar Portillo de la Luz, escuchó también la uchó también la ““voz de susurro voz de susurro de frondasde frondas” ” de la de la noche criolla, y sintió su abrazo sensuanoche criolla, y sintió su abrazo sensual. Una sensualidad que en Martí l. Una sensualidad que en Martí se expresa se expresa en una enunciación evocadora que nos hace sentir la música deen una enunciación evocadora que nos hace sentir la música del campo l campo nocturno nocturno mediante la mediante la música del lenguaje, un lirismomúsica del lenguaje, un lirismo en desacato de la épica que él en desacato de la épica que él mismo mismo había desencadenado.había desencadenado. Gerardo Mosquera.
Premio mejor curaduría.
Con la seriedad de los niños al jugar
Curaduría: Inés Ruiz Artola / Artistas: Shirma Guayasamín- Ecuador, Pilar Millán - España, Victor Hugo Bravo-Chile
Artola invita a tres artistas a recuperar memorias de la infancia como territorios donde la imaginación, la violencia, la poesía y el secreto forjan mundos simbólicos. La muestra transita entre instalaciones que evocan el paroxismo material, la intimidad sensorial y la fragilidad emocional. Víctor Hugo Bravo construye una topografía crítica desde materiales desvalorizados y trueques que activan la participación del público; Pilar Millán despliega una videoinstalación caleidoscópica donde pasado y origen se entrelazan en un flujo visual-sonoro; Shirma Guayasamín convoca la potencia del secreto infantil como gesto de amor, culpa y reparación con presencias aromáticas. La exposición entiende el juego como un acto serio, capaz de revelar tensiones sociales y afectivas a través de la memoria personal. El recorrido propone la pregunta final: ¿a qué jugábamos y qué permanece en ese recuerdo?
Game over - game on
Curaduría: Marta de Meneses / Artistas: Maro Pebo - México, Josué Jaramillo - Ecuador, Gabriela Punin - Ecuador




Menezes explora la negación y la reparación como fases de un mismo juego existencial. El recorrido parte del colapso ambiental, político y social para proponer nuevas jugadas basadas en resistencia, memoria viva y regeneración. El “Game Over” funciona como advertencia, pero también como umbral hacia futuros posibles. La curaduría invita al público a decidir entre sostener la inacción o activar nuevas formas de coexistencia, cuidado y agencia colectiva.
Reglas del temblor
Curaduría: Małgorzata Kaźmierczak / Artistas: Tania Cortez y Oscar Bahamonde-Ecuador, Arty Grabowsky-Polonia, Paula García - Brasil






Kaźmierczak articula una exposición donde el juego se vuelve un sistema inestable, atravesado por riesgo, incertidumbre y colapso. Las obras —una performance física, una videoperformance vehicular y una instalación sísmica— plantean un territorio donde las reglas se descubren en tiempo real y donde la materia, el cuerpo y la imagen vibran como si tuvieran memoria. El temblor no es solo geológico: es existencial. Lo lúdico se mezcla con lo peligroso, interrumpiendo la linealidad y exigiendo del espectador una presencia atenta. La muestra convierte la experiencia artística en un laboratorio de fragilidad donde los límites se mueven, se quiebran o se desdoblan. Jugar es aceptar que todo puede temblar, física y simbólicamente.
Sirenas Inquietantes
Curaduría: Fernando Castro Flores / Artistas: Mateo Maté-España, Ilich Castillo-Ecuador, Regina José Galindo-Guatemala






Castro Flórez reúne tres obras que tensionan la noción de hogar, vigilancia y extrañeza desde la perspectiva del “unheimlich”. La muestra convierte lo cotidiano en una geografía inquietante donde la violencia policial, la toxicidad informativa y la modernidad periférica se entrelazan en registros visuales, sonoros y espaciales. Desde la deconstrucción de un auto de policía hasta una casa esquemática o un tren que recorre periódicos, las piezas revelan el ruido del sistema que nos habita: el régimen del miedo, la catástrofe inminente y la perversa intimidad de lo extraño en lo familiar. La curaduría convoca nociones lacanianas de extimidad y objetos rituales que cargan una ontología social. El juego aquí es una estrategia crítica que descoloca, abre grietas y permite imaginar otras formas de habitar el presente.
El juego del poder
Curaduría: Ezequiel Taveras / Artistas: Ana de Obregosso-Perú, Raúl Morilla - República Dominicana, Pamela Suasti - Ecuador -




Taveras propone una revisión crítica del poder como juego simbólico que moldea deseos, hábitos y subjetividades. Inspirado en Huxley y Orwell, el proyecto examina cómo el placer, la vigilancia, la burocracia y el lenguaje reducen la capacidad de pensar y cuestionar. Las obras abordadas interrumpen estos dispositivos mostrando mecanismos de domesticación contemporáneos: algoritmos, ficciones digitales, repeticiones virales. La curaduría sugiere que participar del juego del poder implica reconocer su artificio y resistir sus automatismos, imaginando otras jugadas posibles. Ser consciente es la primera forma de subversión.
*Créditos de las imágenes: Archivos XVII Bienal de Cuenca